
Y me miró con sus dulces ojos, y me perdí en ellos, me arrastraron hacia el centro de un agujero negro, y por supuesto, no me pude r e s i s t i r. Fue como si me adentrara en el mar mas peligroso, más violento. Le arrebate algunas lágrimas, para verlos con más claridad y nitidez. Sin embargo, noto en ellos algo de miedo, de furia; pero no me detengo, continuo observándolos, contemplando su majestuosidad; llenándome de vida.
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